lunes, 7 de junio de 2010

REFUERZOS POSITIVOS ¿funcionan?

Hola blogeros!!
Os contaré una historia....
Actualmente estoy trabajando en una escuela, a veces no sabes cómo reaccionar cuando los niños se pelean o no quieren hacer caso o tiran papeles al suelo, etc. etc... y, bueno, charlando con las compañeras del equipo de este blog, nos surgieron las preguntas: ¿qué características hay que tener como educadores? ¿qué son las normas y los límites,?¿qué consecuencias tiene el no poner límites a tiempo? ¿ cómo se pueden constituir las normas?

Lo primero en lo que pensamos es en las dificultades con las que nos encontramos a la hora de poner límites, como pensar que los niños y niñas pueden frustrarse cuando les decimos que no a algo, o por otra parte, el miedo a no saber controlar la reacción de los alumnos a una negativa o a una orden.

Nosotras creemos que hay que apartarse de esos miedos y coger al toro por los cuernos, es decir, tomar decisiones y afrontarlas, sabiendo que todos podemos cometer errores, pero dejando claro al niño o niña que existen ciertas normas que, como pauta principal, tiene que valorar, y también tiene que aprender a seguir.

Claro, todo esto queda muy bien, leído en vuestras pantallas de bloggeros, pero… ¿qué hacer cuando, una vez puestas las normas los alumnos y alumnas o vuestros hijos, no las siguen?
Pues bien, eso es lo que vamos a intentar solucionar un poquito en este artículo con la técnica del refuerzo positivo y los castigos.

Antes de nada, hay que tener claro que:
• Las consecuencias deben estar pensadas con antelación: para que no las pongamos en momentos de enfado.
• No amenazar en vano, es decir cumplir las medidas que hemos puesto, mas que nada para que la siguiente vez nos tomen en serio.
• Si queremos aumentar, disminuir o enseñar una conducta, debemos elegir una sola conducta cada vez, no podemos ir a modificar de repente todas las conductas del niño o niña: por ello, es necesario que hagamos un listado de las conductas positivas y negativas de los chavales en cuestión, para poder empezar la modificación de su conducta.

PROMOVER CONDUCTAS ADECUADAS

La técnica más eficaz para que los niños se porten bien es el refuerzo positivo. Algunos padres o profes pueden pensar que el no poner castigos implica no tener autoridad y ¡nada más lejos de la realidad! Tener autoridad es ser firme en nuestras decisiones, ser coherente, como hemos comentado en las clases, hacer que lo que pedimos que se haga, se cumpla; siempre teniendo en cuenta la “biografía de cada niño o niña”.
Con este tipo de refuerzo positivo, que os comentábamos, no sólo conseguimos que el niño o niña se comporte como debe, sino que le haremos sentir que él puede portarse bien, que él es capaz de recoger, de vestirse, de comer, de ayudarnos, de responsabilizarse de algunas cosas...le estamos enseñando que él vale, es decir, mejoramos su autoestima.
Vamos a ver en qué consiste el refuerzo positivo:
Se trata de un procedimiento basado en provocar el aumento de una conducta, que ésta se repita en el futuro. La conducta que queremos que se incremente irá seguida de un estímulo positivo, algo que al niño le guste (el mismo refuerzo no vale para niños distintos, cada niño es un mundo y cada uno querrá cosas diferentes). La consecuencia positiva debe ser lo más cercana a la conducta en tiempo que se pueda. No vale decir: como hoy has recogido fenomenal los juguetes, mañana haré tu comida favorita; no debe ser mañana sino inmediatamente, y esto es importante ya que si no, los niños no valoran ese refuerzo, ni lo asocian a la conducta.




Hay varios tipos de refuerzos:

• Sociales: alabanzas: ¡qué bien estás comiendo hoy!¡ qué contenta me pongo!¡genial!
• Materiales: un caramelo, un juguete, su camiseta favorita.
• De actividad: montar en bici, ir al parque, que un amigo venga a casa.
• Cambiables: puntos que el niño puede cambiar por algún premio



También quiero dejar claro, siempre en mi opinión, que debemos tener en cuenta que el mejor premio para un niño es que sus padres o nosotros, los profes, le prestemos atención.
Muchas veces, no damos importancia a las buenas acciones que hacen los peques, porque creemos que eso es lo que debe hacer, pero…claro, si no obtiene nada a cambio, lo más probable es que deje de tener esa conducta. Basta con un “muy bien”, una mirada que apruebe la conducta, un asentimiento, una caricia en la cabeza, un beso, ¡choca esos cinco campeón/a!…
Si preferimos darle un premio material, hay que tener en cuenta que este refuerzo puede ser efectivo por un tiempo, pero es conveniente ir espaciando los premios cada vez más hasta que el niño o la niña deje de necesitarlos.
El refuerzo positivo tiene la característica de que su efecto es duradero, significa que aunque ya no lo utilicemos, los peques se suben la autoestima y se dirán así mismos: “¡qué bien lo estoy haciendo!”. Y no necesitarán más refuerzos externos.

Esperamos que os sirva un poco para controlar a esos niños que, ni de una forma u otra podemos manejar, pero eso sí, sabed siempre que un niño se ha criado con SUS padres o familia, en SU entorno y ha tenido SUS vivencias, y todo eso es lo que ha marcado sus pasos. Quiero decir, que si el niño o niña persiste en su negativa actitud, a lo mejor no se debe a que es malo en sí, sino a que tiene un problema, o simplemente no lo ha aprendido desde un principio.
¡Suerte, ánimo y mucha paciencia!

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